Ahora los vecinos "ya no van a tener que sacar la basura a su propio cesto, por lo que no hay posibilidades de que los perros, los chimangos, rompan las bolsas".
Pero también "el vecino puede depositar sus residuos separados, en cualquier día y horario de la semana, porque el contenedor queda tapado y no se corre el riesgo de que la basura se desparrame".
Más allá de eso, se evita además que los recolectores tengan un contacto directo con las bolsas, con el riesgo que esto implica por vidrios, agujas u otros elementos cortantes, y que "tengan que andar corriendo por detrás de los camiones. Ellos corrían más de 100 kilómetros por semana. Era mucho esfuerzo".
"Por donde uno lo mire, este sistema es beneficioso tanto para el vecino como para los empleados y el medio ambiente", remarcó.
"Ahora no se ven perros sueltos ni chimangos en las calles, justamente porque no hay basura disponible", agregó. "Si un vecino ve que el lugar donde ponemos un contenedor no es el más apropiado, que nos avise y lo reubicamos o colocamos otro más".
Consultada sobre el destino de los trabajadores "cola de pato", Balseiro dijo que fueron reubicados en otras tareas ya que "en la Municipalidad nos faltan empleados, así que siempre hay algo para hacer".
En cuanto a la respuesta del vecino a la hora de separar los residuos en origen, señaló que "la gente, en un 90 por ciento, responde a esta nueva modalidad".